domingo, 19 de septiembre de 2010

Sobre las acciones fisicas y la energía

DE LA ENERGIA A LAS ACCIONES FISICAS EN EL PROCESO CREATIVO

“No solo cuando veo mis manos o cuando me miro en el espejo tengo la experiencia de mi propio cuerpo. También cuando dentro de él lo siento”

Imaginando que el universo puede ser una caja inmensa de espejos, el cuerpo lo habita en una resonancia eterna que conforman imágenes distantes entre las imágenes mismas, que generan el movimiento involuntario, lejano de la conciencia que influyen demasiado en nuestro comportamiento, en demostración de sentimientos y vivencias en gestos externos, para así llegar a la acción.  La energía puede permanecer entre gasto inconsciente de la misma, que al convertirse en una manifestación mecánica del ser, lo obliga  germinar movimientos que repercuten en el desarrollo de las acciones consientes del cotidiano.
El titulo que encierra el fin de este ensayo, podría ser la expresión corporal, como la coincidencia donde exhibe al cuerpo como un elemento compuesto por moléculas, átomos,  haciéndolo solido y participe de movimientos aleatorios propios de la energía. 
Callando nuestros ojos, los labios y consagrándonos al cuerpo, lo destacamos como un templo único donde circula permanentemente un flujo de energía, que ahora se convierte en el aliado para la creación del producto en el que trabajamos;  teniendo en cuenta que le atribuimos a la materia, la potencia que exige fuerza, seguidamente movimiento, que da en resultado acciones especificas que nos colaboran en la invención de nuestro resultado teatral.
Empecemos pues por definir la energía en el trabajo teatral; la energía es un trabajo que produce fuerza y movimiento: “La energía es una magnitud física que se muestra en múltiples manifestaciones. Definida como la capacidad de realizar trabajo y relacionada con el calor (transferencia de energía), se percibe fundamentalmente en forma de energía cinética, asociada al movimiento, y potencial, que depende sólo de la posición o el estado del sistema involucrado”.[1]
Esta energía a  la que nos referimos es la que nos ayudará a habitar el espacio teatral, creando así un teatro físico, donde el manejo del cuerpo juega un papel importante. Cuando trabajamos la energía estamos pensándola como una técnica que nos ayude a controlar nuestros impulsos nerviosos y sus respuestas biomecánicas para aplicarlas en el proceso de  creación del personaje.
“El teatro, es un movimiento real de todas las artes que integra, él extrae el movimiento”.[2] La interioridad del movimiento es la energía, que activa las fuerzas puras para que estas a su vez generen trayectorias dinámicas en el espacio. El cuerpo en movimiento no es la imagen de un cuerpo, si no de un flujo de energía con orientaciones espaciales y evoluciones temporales, que llama a las sensaciones, despierta el sentido, el percepto: (Otras maneras de experimentar) y el concepto (otras maneras de pensar).

La energía genera el movimiento, este a su vez da como resultado la acción.  El movimiento es un fenómeno físico que se define como todo cambio de posición en el espacio que experimentan los cuerpos de un sistema, con respecto a ellos mismos, todo cuerpo en movimiento genera una trayectoria, esta trayectoria, en el teatro, se encamina hacia la acción, porque cuando: “Un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro este ejerce sobre el primero una fuerza igual y de sentido opuesto”[3].
Entonces  el movimiento, trayectoria de fuerzas puras  genera la acción, que fundamenta el drama:

Las acciones son situaciones espaciotemporales, en las que se vinculan conceptos como: concentración, relajación, imaginación control y entrega, donde se alcanza la organicidad, compromiso físico, psíquico y emocional.  La acción se genera gracias a una acción molecular, que genera una acción de detalle y esta a su vez genera la acción de conjunto, es aquí donde aparecen las acciones físicas, que definen las tareas y objetivo del personaje, teniendo en contrario el obstáculo generando el intercambio de conductas conflictivas produciendo el aquí y el ahora,  definido como un comportamiento o situación que parece ocurrir por primera vez, al tiempo que compromete al actor en su totalidad incluyendo sus aspectos físico y psíquicos.
Esto es a grandes rasgos, lo que estamos trabajando y estudiando para nuestro proceso de montaje, la energía y  las acciones físicas, que integran y dan vida a las distintas partes de la estructura, articulando lo psíquico y lo físico.  Se convierte esto, en una cadena retro alimenticia donde cada componente se colabora para su desarrollo, partiendo de la energía al movimiento a la acción terminando en la escena.




[2] CHAVALLIER, Jhean-Frederic y MICHELLETI, Frank. La presencia del cuerpo, el cuerpo de. la presencia.
[3] http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd98/Fisica/02/leyes.html

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